Polémica han causado los
acertados proyectos de ley radicados por Miguel Gómez, Alba Luz Pinilla y Guillermo
Rivera, que buscan la creación de un pacto de unión civil entre parejas del
mismo sexo que busca modificar el concepto de matrimonio y familia. La comunidad LBGT se encuentra, una vez más, a la espera: esta vez de la elecciónde los nuevos magistrados, quienes estarán a cargo de debatir la propuesta. Por
un lado, se encuentran los ponentes del proyecto y la comunidad LGBT, quienes
esperan tener los mismo derechos que las parejas heterosexuales, y por el otro,
quienes se oponen, encabezado por la viceprocuradora, Martha Isabel Castañeda que
estipula, apropiadamente, que la familia debe estar conformada únicamente por
un hombre y una mujer. Dejando a un lado tales bandos, nosotros, los mismos colombianos
no estamos preparados para un cambio tan arriesgado como el de la modificación
del concepto de familia, y es por esta razón que sus mismos gobernantes van
alargando la espera, quitándose responsabilidades y pasándosela entre ellos. Para esa tan anhelada y justa igualdad no es únicamente necesario un
proyecto de ley o una ley que los cobije, es necesario practicarlo en casa con
quienes nos rodean, comprendiendo que todos nacimos en igualdad de condiciones
y debemos por ende tener los mismos derechos.